Columna de opinión: "En la Voz de..." Hoy presentamos la entrevista a Claudia Lara
Como equipo la entrevistamos por su basta experiencia acompañando a comunidades educativas y asesorando los procesos de mejora, además de su amplia trayectoria como psicóloga educacional y como académica.
1. ¿Cuál es tu opinión sobre las estrategias de cooperación/colaboración en el aula?
La colaboración es una estrategia que impacta en el aprendizaje y en la dinámica
de salas de clases, por tanto, en el desarrollo de los estudiantes. La
colaboración diversifica las posibilidades de los profesores y les permite
generar metodologías didácticas de trabajo. Sin embargo, son estrategias pocos
usuales, no se promueven tanto y dependen de que el profesor o profesora quiera
realizar este tipo de metodología. Todavía veo que el trabajo colaborativo, el
trabajo en grupo, la conversación entre estudiantes, el discutir y ponerse de
acuerdo, el desarrollar algo en conjunto, el ponerse a disposición del
compañero, es decir, todo el aprendizaje entre pares sigue siendo una excepción.
Y es llamativo que aún sea una excepción, ya que pareciera ser muy posible de ejecutar,
por ejemplo, no creo que la estructura de sala de clases impida o dificulte la
colaboración. Actualmente, seguimos viendo las clases normales y estructurada lo que dificulta el trabajo colaborativo.
2. ¿Cuál crees que es la relación entre cooperación/colaboración de estudiantes y
aprendizaje?
Es importante mencionar que hay autores que plantean ciertas diferencias
entre cooperación y colaboración. Sin ser experta, pero a partir de lo que he
leído, la colaboración requiere cierta articulación, pero no necesariamente un
trabajo más vinculado entre estudiantes para el logro de un objetivo común. En cambio,
la cooperación es cuando estas operando en conjunto, entonces tienes un
objetivo en común, existe una relación más articulada para lograr lo que
quieres, hay una mayor discusión porque te mueves con un mismo propósito.
Pero si entendemos la colaboración y cooperación como sinónimos, yo creo
que la relación se ve en el impacto de diferentes formas: 1. En qué puedes
aprender. La cooperación y colaboración en la sala te ayuda a situar a los o
las estudiantes en una experiencia de aprendizaje que es mucho más
enriquecedora que si no trabajas con otros, entonces te permite aprender otras
habilidades y otras actitudes. De esta manera el qué aprendes lo enriquece. 2. En
cómo lo aprendes. Veo también que te ayuda porque la metodología abre mayores
posibilidades, diversifica las posibilidades de aprender, ya no es solo que
aprendan lo clásico de la sala de clases, de trabajar solo, o de trabajar yo un
rato y después compartir con un compañero o compañera, sino que invita a
aprender una metodología distinta. Estas metodologías pueden ser en base a
retos, proyectos, debates y discusiones. Un montón de estrategias que se pueden
generar y que cambian también el cómo del aprendizaje.
Entonces la colaboración contribuye a cambiar el qué y enriquece el cómo del aprendizaje. Por lo tanto, fortalece el desarrollo de las personas en la lógica de que las escuelas están para formar personas ampliando la posibilidad. Se desarrolla una experiencia distinta y un desarrollo humano distinto.
3. ¿Podrías contarme alguna experiencia positiva de estrategia de cooperación/colaboración entre estudiantes de la que hayas sido testigo? ¿Qué fue lo más importante en esa experiencia?
Una experiencia positiva de trabajo colaborativo que he observado en una asignatura
que se llama “tópico” de un tercero básico en contexto remoto, consiste en la integración
de asignaturas y trabajo en grupo. En concreto, el grupo tiene a cargo una
tarea que deben trabajar en conjunto durante todo el semestre. La profesora va
dando un estudio de caso, poniendo el contexto y les da la situación de
ayuda que necesitan, los estudiantes son los asesores de un equipo de
deportistas y necesitan ayudarles a mejorar la dieta. Entonces la invitación
que les hace es que cada uno sea el asesor de uno de estos integrantes del
equipo de deportistas, donde tienen que averiguar sobre esta persona y les
entregan información, tienen que leer sobre qué les gusta comer, cuántas veces
comen y qué otras cosas hacen a parte del deporte. Entonces los estudiantes indagan
acerca de la vida del deportista asignado y además van trabajando con la
profesora algunos insumos para su investigación, por ejemplo, la profesora ha
trabajado con ellos la pirámide alimenticia, pero ellos tienen que investigar
parte de eso y se tienen que repartir el trabajo entre ellos. Entonces no hay
indicaciones de la profesora de quién hace qué o de cómo se organizan, siendo
tercero básico y con 8 años, trabajan en salas pequeñas de zoom donde la
profesora se pasea por los distintos grupos y ellos se organizan. Yo he podido
ver cómo ser organizan, la primera sesión era frustración, enojo, cansancio,
disgusto en los estudiantes, pero al corto andar he visto que logran organizarse
y distribuirse tareas. Entonces hay un niño que escribe, otro que suma, otra niña lee, otra va dando las indicaciones y ve la regulación del tiempo. Como curso
luego de este ejercicio en salas pequeñas, se reúnen y ven cómo le ha ido a
cada grupo, en qué están, cómo han ido avanzando, qué han descubierto y qué han
investigado. Esta es una experiencia positiva desde la autonomía de los
estudiantes, de equivocarse, frustrarse, ponerse de acuerdo, de no estar de
acuerdo con un compañero, pero después sí, y a veces no, pero si poder
discutirlo, ver las diferencias de opiniones, de retroalimentarse uno a otro, de
ayudarse cuando uno se atrasa y un montón de habilidades que se ponen en juego.
Además, he visto cómo en esta experiencia ponen en juego distintas asignaturas,
ciencias, matemáticas, lenguaje e inglés en algunas ocasiones. Entonces creo
que es una experiencia super positiva, es integración de asignaturas y además colaboración
entre pares.
4. ¿Qué desafíos implica para el docente generar estrategias de cooperación/colaboración entre estudiantes? y ¿Cuáles son las principales dificultades que
enfrentan?
Una dificultad tiene relación con que pareciera ser que el sistema te invitara a no innovar. Las condiciones de los docentes en su quehacer profesional, como lo son el currículo extenso, las horas de clases muy apretadas para lograr lo que se espera lograr, los pocos espacios que se dan a veces para la reflexión entre docentes y la generación de ideas o desafíos nuevos, influye en atreverse a utilizar nuevas estrategias. Entonces, el docente puede pensar “si vengo haciendo las cosas de una manera y de esa manera resulta más o menos bien, pensar en nuevas maneras puede significar un quiebre que no necesariamente se promueve desde los espacios escolares”. Y en el caso que se promuevan, a veces pasan otras dificultades como, por ejemplo, la necesidad de tiempo.
En la cooperación si bien trabajas varios objetivos articulados, demoras más tiempo. Entonces si miramos la carta Gantt de los profesores, a lo mejor le dedican varias semanas o quizás un semestre a trabajar un objetivo central. En los colegios donde la lógica todavía esta en la cobertura curricular más que en los logros de aprendizajes, esto podría complicar porque se debe avanzar más rápido. En las lógicas tradicionales, el profesor habla y el estudiante escribe, todo de manera individual, su prueba individual y con eso pareciera que avanza más rápido. Entonces esta posibilidad de que trabajen entre pares, que discutan, que se pongan de acuerdo, etc. te va a “quitar tiempo” y eso puede tener un costo porque no te da la posibilidad de “avanzar” en un tiempo más rápido.
Yo no estoy de acuerdo con esta lógica más tradicional, tomar el pulso de los aprendizajes de los estudiantes por la cobertura curricular es algo que ya no deberíamos estar mirando, pero lamentablemente se sigue haciendo y tenemos un currículo extenso que hace que no lo alcances a abordar. Entonces el cuestionamiento está en “¿me pongo a innovar y hacer que los chiquillos se demoren?”. Estos procesos tienen que estar muy mediados por lo que generan los directivos.
Entonces veo que estas dos dificultades pueden ser facilitadas por los
equipos directivos, que generen lineamientos que inviten a los profesores a
permitirse el trabajo colaborativo. Veo la dificultad del tiempo y de la
costumbre de la clase más tradicional.
Otro desafío es saber hacerlo, no es tan obvio cómo hacer colaboración en
la sala de clases y ahí lo uno a otro desafío que es cómo se desarrollan
ciertas habilidades. Entonces mirar el currículo integralmente y no sólo con el
conocimiento o con el contenido y mirar la habilidad o la actitud, no
necesariamente va de la mano con cómo se desarrolla esa habilidad y actitud.
Entonces, si bien el trabajo colaborativo puede ser una gran estrategia para desarrollar
otras habilidades, puede que el profesor no sepa cómo hacerlo porque no es tan
claro y eso a veces es un nudo en las escuelas.
Adicionalmente, identifico como desafío el “cómo evaluar”, ahí hay un mito
a partir de lo clásico de nuestro sistema, que es creer que el formato de
prueba es más válido para evaluar que otros formatos. Entonces también hay
ciertos temores de cómo se evalúa un trabajo colaborativo y de cuánto valor le
doy al trabajo entre pares. El desafío es formarse y empujar desde los
directivos a que los estudiantes sean más protagonistas de sus procesos de
aprendizaje, a mirar el trabajo del grupo, de sí mismos, de sus pares y
evaluarlo. Es importante que los estudiantes puedan decir algo sobre su proceso
de aprendizaje, los estudiantes están preparados para decir lo que han
aprendido.
Acá entra la retroalimentación formativa, de cómo el rol del profesor es un rol mediador, es un andamiaje de aprendizaje, pero no es un rol protagónico, más bien está al servicio del estudiante. El estudiante toma otro rol, más protagónico, autónomo, más crítico de sí mismo, de sus pares y de lo que está aprendiendo. El estudiante tiene claro de cómo aprende y cómo va en el proceso y el profesor también lo tiene claro. Así se da una dinámica super rica, pero que tiene otro formato y ese formato no sólo es un desafío de los profesores, también lo es de los equipos directivos y del sistema general donde se pone en cuestión que la calidad de educación en Chile se mida por el SIMCE.
5. ¿Crees que es posible generar cooperación/colaboración entre estudiantes en el
contexto de clases virtuales? ¿De qué manera se podría conseguir la
colaboración entre estudiantes en contexto virtual?
Como equipo de trabajo, reflexionamos a partir de la entrevista realizada a
Claudia acerca de la importancia de considerar las dificultades a las que se
enfrentan los docentes para desarrollar estrategias de colaboración/cooperación
en el aula. Así, parecen relevantes los postulados de Ruiz (2015) quien plantea
que generalmente las estrategias de colaboración inician por el interés
particular del docente, quien deberá poseer gran voluntad y perseverancia para
enfrentarse a las dificultades propias de esta metodología. Con esto resulta
importante plantearse el rol que juegan los equipos directivos a partir de las
palabras de nuestra entrevistada, donde se releva el respaldo y la
habilitación de posibilidades que brindan los equipos lideres de cada colegio
para implementar metodologías que cambian no sólo aquellas de
aprendizaje, sino también podría decirse el paradigma detrás de la enseñanza y
relación profesor-estudiante. En ese sentido, resulta relevante también
considerar que el profesor y el estudiante deberán desarrollar otras
habilidades y permitirse aprender una nueva forma de aprender (Ruiz, 2015).

Comentarios
Publicar un comentario